miércoles, 13 de enero de 2010

El Extranjero


Ça m’est égal

            Aujourd’hui Albert Camus est mort. Ou peut-être il y a 50 années. Je ne sais pas. (Hoy Albert Camus ha muerto, o puede que hace 50 años. No lo sé)
            Precisamente el 4 de Enero se conmemoró el 50 aniversario de la muerte de Albert Camus. Seguramente el señor Meursault diría que le da igual o que a fin de cuentas todos estamos condenados a muerte. El señor Meursault es el personaje principal de “El Extranjero” una obra escrita por Camus en el año de 1942.  Meursault a lo largo de toda la historia demuestra que es una persona que no tiene sentimientos, que lleva una vida vacía, sin significado alguno.
            Todo comienza cuando recibe un telegrama del asilo en donde estaba su madre. Le informaban que ella había muerto. Meursault fue al velorio y posterior entierro de su madre. Allí, demostró su frialdad ya que nunca derramó lágrima alguna, por el contrario, el funeral de su madre parecía ser un simple trámite. Bebía café y fumaba cigarrillos como si fuese cualquier otro acto. No quiso siquiera ver el cuerpo de su madre e incluso le parecía fastidioso el llanto de los compañeros de asilo de ella.
            Y como si nada hubiera sucedido, al día siguiente decidió dar un paseo. En ese paseo se topó con Marie Cardona, una antigua mecanógrafa de la oficina, a la cual, en otro tiempo, él había querido. Sin siquiera pensar en el recién fallecimiento de su madre, él la invitó a nadar, al cine y finalmente a su casa.
            Meursault lleva el significado de “Me vale madre” a otro nivel. Cuando su jefe le pregunta la edad de su madre, éste no la conoce. Su vecino y amigo Raymond también vivió la apatía de Meursault. Le daba igual cenar con él, le daba igual redactar una carta que sería para una venganza que Raymond quería llevar a cabo, le daba igual declarar ante la policía por el hecho de que Raymond golpease a su ex-amante, le daba igual unirse en matrimonio con Marie…
            Precisamente de la disputa de Raymond con su ex-amante, en la cual él le propinó una golpiza, surge el problema en el que Meursault se vería envuelto. El hermano de ella era árabe, el cual, acompañado de otros árabes siguieron a Meursault, a Marie y a Raymond a una casa en la playa que pertenecía a un amigo de Raymond de nombre Massou en la que iban a pasar un Domingo.
            El sol era apremiante, y en un paseo que los 3 hombres estaban dando se encontraron con los árabes. Hubo una riña en la que Raymond resultó herido. Pero más adelante, en un paseo que Meursault daba por la playa se topó con un árabe que lo amenazó con un cuchillo. Meursault simplemente sacó la pistola que antes le había arrebatado a Raymond y le disparó al árabe. Le disparó 4 veces más, rompiendo así, por primera vez con la monotonía de los Domingos.
            Meursault es arrestado y enjuiciado. Una vez más le da igual si tiene o no abogado. La justicia le asignó uno. Meursault nunca creyó que la insensibilidad mostrada el día del funeral de su madre sería su sentencia de muerte.           Él comentaba que ya se había adaptado a la vida en la cárcel. Todo era cuestión de costumbre, como su madre hubiera dicho. Comprendió también que el castigo incluía la prohibición a fumar así como el hecho de no poder convivir con mujeres.
            Las declaraciones que Meursault hacía eran frías y desganadas. El Juez nunca logró arrancarle una declaración en la que él se conmoviera o siquiera mostrara algún signo de arrepentimiento o culpa. En su juicio las cosas siguieron de la misma manera, a pesar de que algunos testigos trataron de resaltar sus cualidades como persona, el procurador siempre trató de desacreditarlo alegando principalmente que no Meursault era un hombre sin sentimientos, lo cual demostró el día del funeral de su madre.
            Finalmente Meursault es condenado a morir en la guillotina en una plaza pública. Sentenciado por un asesinato a sangre fría y por ser mal hijo. Quizás también por insensibilidad y desinterés.
            Sobre el final de la historia, Meursault no muestra signos de arrepentimiento, ni siquiera cuando es visitado por un capellán. No se rinde ante Dios e incluso ofende al capellán. El libro termina con un Meursault esperando cumplir con su condena. 
            El extranjero, un libro que refleja un problema de la sociedad actual: La apatía. Esa apatía que demostramos en nuestra vida diaria, quizá no tan extrema como la de Meursault pero al fin apatía. El mensaje que puede ser extraído de la lectura puede ser el de vivir la vida con ganas o el de simplemente hacer con esmero todo lo que uno haga.
            El libro de lectura un poco lenta y aburrida por tramos. La indiferencia de Meursault puede resultar extenuante e incluso desesperante. En conclusión podría decir que el libro me dio igual.

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