A la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) no le gusta la tecnología. En especial a su presidente, el Señor Joseph Blatter. A lo largo de la historia de este maravilloso deporte han existido grandes momentos, fantásticos partidos así como grandes goles pero también podemos señalar fallos arbitrales que han marcado el rumbo de la historia del juego, sobre todo en la máxima competición del fútbol: La Copa del Mundo a la cual se le conoce de igual manera como Mundial.
Los casos de estos errores son bastantes, puedo citar el caso del “Gol Fantasma” de Inglaterra en su mundial, Inglaterra 1966 en la final del mismo. El partido se encontraba empatado a 2 goles lo cual forzó a una prorroga en el que el delantero Inglés Geoff Hurst anotó uno de los goles más polémicos de la historia. En un disparo a portería en el cual el balón golpeó en el travesaño (o poste superior transversal de la portería) y rebotó en el césped muy cerca de la línea oficial de gol. Cabe recordar que la regla dice que para que un gol sea considerado como tal, el esférico debe rebasar completamente la línea. Sin embargo, en esa ocasión el tiro de Geoff Hurst al parecer NO lo hace y en lugar de rebotar adentro de la portería lo hace afuera de ella, no obstante el árbitro marcó esa jugada como anotación. De esa manera Inglaterra ganó su primera y única Copa Mundial hasta el momento.
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En México también hemos sido testigos de uno de estos errores polémicos, en el mundial de México 1986 en el encuentro por los Cuartos de Final ante Inglaterra en el estadio Azteca. El primer gol del Argentino Diego Armando Maradona fue claramente anotado con la mano. El mismo Maradona dijo en un principio que había sido “La Mano de Dios”. Aunque años después el ya consagrado como máximo ídolo de la historia Argentina reconoció que había anotado el gol con la mano las reglas son claras en ese aspecto: La decisión del árbitro y el resultado final de un partido son inapelables, es decir, por ningún motivo podrá ser modificada a posteriori.
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El caso más reciente y por el cual se desató gran polémica a nivel mundial fue la mano de Thierry Henry cometida en el partido por la reclasificación para el Mundial de Sudáfrica 2010 ante la selección de Irlanda, en el cual, gracias a un gol en el cual el jugador francés claramente se apoya con su mano para poder controlar el balón y así poder dar el pase a su compañero William Gallas quien anotó el gol con el que Francia calificó al mundial de Sudáfrica. Esta jugada fue llamada “La main de Dieu” (La mano de Dios en Francés) nombrada así en honor precisamente a la de Maradona.
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La imagen le dio la vuelta al mundo y los reclamos por parte de la Federación Irlandesa de fútbol no se hicieron esperar. Sin embargo, las reglas son claras; el resultado final de un partido es Inalterable.
El mundo futbolístico se cuestionó una vez más el porqué la negativa por parte de la FIFA de introducir el uso del video para revertir una decisión arbitral polémica. El argumento de la FIFA parece débil e incluso obsoleto. La Federación, en especial el señor Blatter, dice que “El Error Humano” también es parte del juego. Aunque en pleno siglo XXI esa idea luce demasiado “Romántica”, sobre todo cuando por errores arbitrales el juego se hace injusto y puede, entre otras cosas, dejar fuera a países de un mundial.
Se ha demostrado que la inclusión de tecnología en otros deportes ha sido exitosa. Tal es el caso del Tenis o del Fútbol Americano. En el Tenis la revisión oficial no se realiza por un video, sino por medio de una tecnología es determinado si la pelota rebota dentro o fuera de los límites establecidos en la cancha. En el del Fútbol Americano la revisión de la imagen televisiva de la jugada sí es utilizada. En este último se han podido revertir decisiones arbitrales controversiales y el juego se ha vuelto mucho más justo.
Pero parece que en el Fútbol no se puede lograr introducir el uso de la tecnología al juego. Aunque sería algo por demás sencillo, como que el 4° árbitro revise casos excepcionales en los cuales haya muchas dudas por parte del árbitro central acerca de cual sea la marcación correcta.
Desconozco cuánto tiempo más podrá la FIFA sostener sus argumentos y negarse a usar el video en los partidos, ya que la presión por parte de la prensa tanto especializada y la que no lo es, así como la presión de los aficionados cada vez es mayor. Si de algo estoy seguro es de que, tarde o temprano estas medidas serán tomadas, lo que parece ilógico es la insistencia del señor Blatter en NO adoptarlas. Espero que en un futuro no muy lejano la FIFA recapacite y que su slogan (“For the good of the game”, Por el bien del juego) sea más que sólo una frase.
De igual forma, espero que este tipo de situaciones no se presenten en la canchas de Sudáfrica en este mundial que está ya muy cercano y que para mundiales y otras competiciones futuras, por el bien de juego, el uso de la tecnología también sea parte del reglamento.
miércoles, 13 de enero de 2010
El Extranjero
Ça m’est égal
Aujourd’hui Albert Camus est mort. Ou peut-être il y a 50 années. Je ne sais pas. (Hoy Albert Camus ha muerto, o puede que hace 50 años. No lo sé)
Precisamente el 4 de Enero se conmemoró el 50 aniversario de la muerte de Albert Camus. Seguramente el señor Meursault diría que le da igual o que a fin de cuentas todos estamos condenados a muerte. El señor Meursault es el personaje principal de “El Extranjero” una obra escrita por Camus en el año de 1942. Meursault a lo largo de toda la historia demuestra que es una persona que no tiene sentimientos, que lleva una vida vacía, sin significado alguno.
Todo comienza cuando recibe un telegrama del asilo en donde estaba su madre. Le informaban que ella había muerto. Meursault fue al velorio y posterior entierro de su madre. Allí, demostró su frialdad ya que nunca derramó lágrima alguna, por el contrario, el funeral de su madre parecía ser un simple trámite. Bebía café y fumaba cigarrillos como si fuese cualquier otro acto. No quiso siquiera ver el cuerpo de su madre e incluso le parecía fastidioso el llanto de los compañeros de asilo de ella.
Y como si nada hubiera sucedido, al día siguiente decidió dar un paseo. En ese paseo se topó con Marie Cardona, una antigua mecanógrafa de la oficina, a la cual, en otro tiempo, él había querido. Sin siquiera pensar en el recién fallecimiento de su madre, él la invitó a nadar, al cine y finalmente a su casa.
Meursault lleva el significado de “Me vale madre” a otro nivel. Cuando su jefe le pregunta la edad de su madre, éste no la conoce. Su vecino y amigo Raymond también vivió la apatía de Meursault. Le daba igual cenar con él, le daba igual redactar una carta que sería para una venganza que Raymond quería llevar a cabo, le daba igual declarar ante la policía por el hecho de que Raymond golpease a su ex-amante, le daba igual unirse en matrimonio con Marie…
Precisamente de la disputa de Raymond con su ex-amante, en la cual él le propinó una golpiza, surge el problema en el que Meursault se vería envuelto. El hermano de ella era árabe, el cual, acompañado de otros árabes siguieron a Meursault, a Marie y a Raymond a una casa en la playa que pertenecía a un amigo de Raymond de nombre Massou en la que iban a pasar un Domingo.
El sol era apremiante, y en un paseo que los 3 hombres estaban dando se encontraron con los árabes. Hubo una riña en la que Raymond resultó herido. Pero más adelante, en un paseo que Meursault daba por la playa se topó con un árabe que lo amenazó con un cuchillo. Meursault simplemente sacó la pistola que antes le había arrebatado a Raymond y le disparó al árabe. Le disparó 4 veces más, rompiendo así, por primera vez con la monotonía de los Domingos.
Meursault es arrestado y enjuiciado. Una vez más le da igual si tiene o no abogado. La justicia le asignó uno. Meursault nunca creyó que la insensibilidad mostrada el día del funeral de su madre sería su sentencia de muerte. Él comentaba que ya se había adaptado a la vida en la cárcel. Todo era cuestión de costumbre, como su madre hubiera dicho. Comprendió también que el castigo incluía la prohibición a fumar así como el hecho de no poder convivir con mujeres.
Las declaraciones que Meursault hacía eran frías y desganadas. El Juez nunca logró arrancarle una declaración en la que él se conmoviera o siquiera mostrara algún signo de arrepentimiento o culpa. En su juicio las cosas siguieron de la misma manera, a pesar de que algunos testigos trataron de resaltar sus cualidades como persona, el procurador siempre trató de desacreditarlo alegando principalmente que no Meursault era un hombre sin sentimientos, lo cual demostró el día del funeral de su madre.
Finalmente Meursault es condenado a morir en la guillotina en una plaza pública. Sentenciado por un asesinato a sangre fría y por ser mal hijo. Quizás también por insensibilidad y desinterés.
Sobre el final de la historia, Meursault no muestra signos de arrepentimiento, ni siquiera cuando es visitado por un capellán. No se rinde ante Dios e incluso ofende al capellán. El libro termina con un Meursault esperando cumplir con su condena.
El extranjero, un libro que refleja un problema de la sociedad actual: La apatía. Esa apatía que demostramos en nuestra vida diaria, quizá no tan extrema como la de Meursault pero al fin apatía. El mensaje que puede ser extraído de la lectura puede ser el de vivir la vida con ganas o el de simplemente hacer con esmero todo lo que uno haga.
El libro de lectura un poco lenta y aburrida por tramos. La indiferencia de Meursault puede resultar extenuante e incluso desesperante. En conclusión podría decir que el libro me dio igual.
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