martes, 24 de noviembre de 2009

Pedro y el Capitán

Atención: Contiene detalles de la trama

 Torturador torturado
 
Pedro y el capitán es una obra teatral escrita por el uruguayo Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia, o simplemente Mario Benedetti, en el año de 1979. La obra se encuentra dividida en 4 partes y consta sólo de 2 personajes: Pedro, quien es un prisionero, aparentemente de la resistencia y de tendencias políticas de izquierda, y el Capitán, el cual se encargará durante toda la obra de tratar de lograr que Pedro haga una confesión.

La tortura es parte fundamental de la obra. Sin embargo, en ningún momento de la misma es posible apreciar la tortura física a la que Pedro se encuentra sometido, sino que cada parte comienza cuando una sesión de tortura ha terminado y Pedro es arrojado a un cuarto para una sesión de “amable charla” con el Capitán.

El tema psicológico también es esencial en la historia, ya que aunque en un principio podría parecer que el Capitán es malvado, frío y despiadado, a lo largo de la obra será demostrado lo contrario ya que el lado más humano del Capitán será puesto en evidencia, en parte gracias al gran uso de la psicología inversa que Pedro maneja en sus diálogos.

La primera parte comienza con un Pedro cubierto de la cabeza y golpeado, aunque perfectamente consciente de la situación. El Capitán le hablará todo el tiempo acerca su misión allí y de que la única manera de evitar que las torturas continúen es revelando la información que desea obtener. Es una especie de monólogo en el cual el Capitán amenaza a Pedro acerca de lo que le puede suceder si no colabora con ellos. Le advierte que las torturas irán subiendo poco a poco su intensidad y le recomienda que no se haga el héroe, que ya que tarde o temprano hablará. Esta primera parte concluye cuando el Capitán le cuestiona si está dispuesto a hablar, a lo que Pedro responde negativamente con un movimiento de su cabeza.

En la segunda parte es cuando comienza el diálogo de Pedro. Los cuestionamientos del Capitán continúan, mas en esta ocasión Pedro ya no tiene cubierta la cabeza. Ahora Pedro puede responder a los cuestionamientos del Capitán. En cambio, Pedro nunca revela la información que el Capitán desea, sino que comienza a charlar con él y, haciendo demostración de una gran inteligencia, Pedro comienza a cambiarle el juego al Capitán. Ambos se enfrascan en una conversación, y entre los temas tocados, Pedro cuestiona su interrogador acerca de la manera en la que éste trata a su familia, de cómo puede enfrentarlos y hablarles cara a cara sin sentir vergüenza de las atrocidades que comete en su trabajo.

Éste es el principio de esa psicología inversa que, a fin de cuentas trata de conmover y convencer al lector acerca de la verdadera naturaleza de  los personajes. Esta situación puede ser mejor apreciada en las partes tres y cuatro.

La parte tres comienza como las anteriores, con Pedro regresando de una sesión aún más severa de tortura. Él le revela al Capitán que ha muerto, que éste ya no está hablando con Pedro, sino con su cadáver. Además, Pedro parece estar en un estado de locura, o al menos eso es lo que él quiere que el Capitán crea. Locura que poco a poco comenzará a transmitirle al Capitán. Tras discusiones en las que Pedro trataba de convencer, entre otras cosas al Capitán de que su nombre era “Pedro Nada Más”, Pedro logró entrar en lo profundo de su torturador, y éste le revela a su torturado que en lo más profundo de su ser, él no era así y que alguna vez llegó a sufrir algo parecido, no obstante, creía que no había nacido para este tipo de trabajos. A pesar de todo, la confesión nunca es arrancada de los labios de Pedro.

Ya hacia la cuarta parte de la obra, el Capitán ya no podía seguir con eso. Pedro resultó ser alguien demasiado fuerte. Y nuevamente, Pedro le pregunta acerca de su familia y de que haría en caso de que ellos se enterasen de las atrocidades que cometía. Sobre el final, el Capitán es derrotado emocionalmente, y le revela a Pedro que nada de lo que está haciendo vale la pena, que además de estar haciendo la monstruosidad de torturarlo, todo está siendo en vano, ya que Pedro, de gran fortaleza y convicción, nunca reveló nada. Finalmente, Pedro muere recordando a su esposa, y el Capitán termina en trance, en un estado de locura, de tristeza y de arrepentimiento.

Pedro y el Capitán, una excelente y ampliamente recomendable obra. Sin importar que sea de tamaño pequeño, el contenido de sus palabras es muy extenso y profundo. Poseedora de metáforas y frases que nos invitan a la reflexión y nos muestran cómo un torturador se puede convertir en el torturado. Hay que señalar también los valores que son manejados de gran manera durante la trama, tales como la amistad, el sentido de la responsabilidad pero sobre todo la lealtad. Esa lealtad que se debe de sostener acerca de los ideales y los pensamientos que uno defiende. Sin duda un magnífico libro.

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